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LA INSTALACIÓN DE ASCENSORES EN FINCAS SUJETAS AL RÉGIMEN DE PROPIEDAD HORIZONTAL

01/09/2008


LA INSTALACIÓN DE ASCENSORES EN FINCAS SUJETAS AL RÉGIMEN DE PROPIEDAD HORIZONTAL

En la actualidad son numerosas las comunidades de propietarios que, careciendo de ascensor en el edificio, acuerdan proceder a su instalación. En muchos casos, la pretensión de la comunidad, normalmente de los propietarios de las viviendas, choca con el interés de los propietarios de los bajos comerciales, que no entienden por qué han de hacer frente a un gasto importante cuando no van a utilizar el ascensor y, en muchas ocasiones, no tienen siquiera acceso directo al portal.

Surge así la duda de si tales propietarios están obligados o no a aceptar la instalación de ascensor pretendida por la comunidad y participar en los gastos que se generen por tal instalación.

De conformidad con lo dispuesto en el artículo 17 de la Ley de Propiedad Horizontal (LPH), tras la modificación operada por la Ley 51/2003 de 2 de Diciembre, de igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal de las personas con discapacidad, la adopción del acuerdo de instalación de un ascensor, aún cuando suponga la modificación del título constitutivo, requerirá con carácter general el voto favorable de las tres quintas partes del total de los propietarios que, a su vez, representen las tres quintas partes de las cuotas de participación. Debemos recordar, a este respecto, que las mayorías en el régimen de propiedad horizontal deben obtenerse por cuotas y por cabezas o número de propietarios.

Cuando la realización de las obras de instalación del ascensor tenga como finalidad la supresión de barreras arquitectónicas que dificulten el acceso o movilidad de personas mayores de setenta años o con minusvalía reconocida, únicamente se requerirá para la válida adopción del acuerdo de instalación el voto favorable de la mayoría de los propietarios que, a su vez, representen la mayoría de las cuotas de participación.

A estos efectos, prevé el citado precepto que para el cómputo de los votos favorables se tendrán en cuenta los de aquellos propietarios ausentes de la Junta, debidamente citados, quienes una vez notificados del acuerdo no manifiesten fehacientemente su discrepancia al secretario de la comunidad en el plazo de treinta días naturales.

Es importante destacar que los acuerdos válidamente adoptados con arreglo a lo anteriormente citado, obligan a todos los comuneros de la finca – salvo disposición en contra en los estatutos de la comunidad - lo cual genera no pocos conflictos comunitarios. No puede obviarse que son numerosos los supuestos en que existen propietarios que, por diversos motivos, se muestran disconformes, no tanto con la instalación del ascensor, sino con la participación en el sufragio de la misma.

Esta obligación de todo copropietario de contribuir a los gastos generales para el adecuado sostenimiento del inmueble viene fundamentada en la consideración de que todos participan en el valor total del inmueble y, en consecuencia, todos deben contribuir a su mantenimiento y conservación, sin que la no utilización de un servicio exima del cumplimiento de la obligación de pago correspondiente.

Siendo cierto que, con carácter general, existiendo un acuerdo válidamente adoptado por la Junta de Propietarios para la instalación de un ascensor en los términos anteriormente reseñados, todos los comuneros resultan obligados por el mismo, no es menos cierto que existen supuestos en los que cabe perfectamente sostener una oposición justificada a tal instalación o, por lo menos, al pago de la misma.

Sin pretender ahora realizar un estudio en profundidad sobre esta cuestión que será objeto de un comentario más amplio posteriormente, podemos relacionar como motivos más habituales de oposición a la instalación o sustitución del ascensor, los siguientes:




 Consideración de que la instalación no es una obra necesaria y constituye una mejora.-

 Las Normas de Comunidad exoneran a determinados propietarios de contribuir a los gastos del portal y escaleras.-

 En supuestos de sustitución de un ascensor ya existente, resultaría suficiente con la reparación y se acuerda la sustitución.-

 El ascensor es un elemento común individualizable en varios propietarios – normalmente los de las viviendas – y, por lo tanto, los propietarios disidentes no tienen por qué hacer frente al coste de su instalación y posterior mantenimiento.-

 Para la instalación del ascensor resulta necesario afectar, total o parcialmente, un elemento privativo de un comunero y, por tal motivo, resulta necesario contar con su consentimiento.

 La instalación del ascensor hace inservible todo o parte del edificio para un propietario, debiendo contar en todo caso con su expreso consentimiento.

Reiterando el criterio general de obligación de pago de todos los propietarios, deberán atenderse las circunstancias específicas de cada caso concreto para poder valorar la procedencia o no, en su caso, de una posible oposición por parte de los disidentes.



Pablo Jiménez Sistiaga
Departamento Civil y Contencioso.
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